Vivir o Morir una simple cuestión, pero algunos no se la preguntan y otros temen responderla. Es muy difícil vivir, hay demasiadas decisiones, demasiadas expectativas que cumplir y entre todo ello, esta uno intentando seguir su camino, que no conoce, que no lo tiene definido y encima se siente coartado por su entorno, juzgado por los demás.
Los años muchas veces pasan volando, pero si uno vive mal, hace lo que no quiere, lo que no le gusta la vida se torna interminable, se transforma en un largo e insoportable sufrimiento.
Para vivir bien hay que tener sueños, hay que tener metas, hay que ponerle ganas a la vida. Pero que se hace si no se desea si no se espera nada de la vida, si no se tienen sueños, metas, ideales o se tienen pero uno puede prescindir de ellos.
Hijos, casamiento, casa, auto, dinero, jubilación, vacaciones, estudios, trabajo, amistades, sexualidad, hobbies; todo es un sin fin de problemas y cosas sin sentido, un conjunto de preocupaciones que hacen a la vida despreciable, monótona, rutinaria, aburrida, y problemática.
En un primer momento uno intenta hacer las cosas bien, de la mejor manera posible, seguir el conjunto ilógico de reglas morales, hacer lo que los demás esperan y conseguir lo que todo el mundo supuestamente quiere. Pero llega un día, más tarde o más temprano, para aquellos tildados de desagradecidos, que se cuestionan que hacen, porque lo hacen, y parece ser que ya nada tiene sentido. Es como estar en una dimensión extraña observando a una manada comportarse de una manera irrisoria, sin sentido, y te puedes burlar pero no librar. Cada vez que se intenta salir es como que uno más se hunde, con tal de complacer a quienes se ama.
Y uno sabe que podría ser cualquier cosa que quisiera, pero no por soberbia, no por orgullo, no por menosprecio, sino que podría serlo porque si, porque todo es tan sencillo, tan evidente… pero no le interesa.
Y comienza el problema de buscar algo por lo que seguir viviendo, algo por lo cual mantenerse vivo y alejar los fantasmas. Alejar esa loca y atractiva idea de morir joven y ser recordado en la mejor parte de la vida, dejando a los demás creer y soñar con todo lo que ellos quisieran que uno fuera. Morir y dejar al resto pensar como hubiera sido tu futuro, tu vida y los supuestos éxitos que no tendrás.
Jugar al borde, esa parece ser a veces la mejor manera de seguir, de no caer, arriesgarse a cambiar constantemente, sin motivo o razón aparente, porque si, para probar, para poder sentir de alguna manera que se esta vivo, que se esta viviendo la vida.